[Breves fragmentos del artículo]:
La importancia de una
obra se mide frecuentemente en España por el silencio atronador que
suscita. Se habla de ella en privado, se la descalifica en tertulia, se alude
de pasada a su inconveniencia y aventurismo: quienes la admiran, callan,
y sus detractores no exponen sus razones, si las tienen, por escrito. Como
se dice en la detestable jerga de hoy, nadie mueve ficha. La publicación
del libro de Rosa Navarro Durán, Alfonso de Valdés, autor
del 'Lazarillo de Tormes' (Gredos, 2003), es un buen ejemplo de lo que
digo. La conclusión a la que llega la autora después de un
espléndido ejercicio de erudición, cotejo de fuentes literarias,
análisis del contexto histórico de la época y un raciocinio
que no excluye la imaginación necesaria a toda empresa creativa, habrá
desprendido sin duda muchas hojas caducas del árbol de nuestra cultura
oficial y académica: "Siempre hemos leído [el Lazarillo]
como una obra anónima, pero no es hija de la piedra, sino del mejor
prosista de la primera mitad del siglo XVI, el mejor valedor de Erasmo en
España: Alfonso de Valdés, secretario de cartas latinas del
Emperador". […]
La erudición a secas,
aun siendo necesaria, resulta con todo insuficiente si no va acompañada
con una dosis de imaginación creadora, capaz de coordinar hechos
dispersos, atar cabos sueltos y recurrir con sabiduría y prudencia
al razonamiento, ya sea deductivo o inductivo. Rosa Navarro Durán
reúne dichas cualidades y su demostración de la autoría
de Alfonso de Valdés parece difícilmente rebatible. El silencio
que ha acogido su trabajo muestra una vez más la endeblez del espíritu
crítico y el embarazo que suscita la irrupción de lo nuevo.
Salirse de los caminos trillados y avanzar sin anteojeras en el conocimiento
paulatino de nuestra literatura chocan con los intereses creados y las jerarquías
establecidas del saber. La "novedad de discurrir" es desaconsejable a quienes
aspiran a hacer carrera: mejor y más provechoso serán siempre
la adhesión al canon y la rutina del magister dixit. […]
El anonimato del Lazarillo
correrá la misma suerte conforme aumente el nivel de nuestros conocimientos.
No se puede negar la fuerza de la demostración ni tapar con la mano
la luz del lucernario. En el epígrafe de la obra que comentamos, Alfonso
de Valdés se define a sí mismo como hombre "libre y claro".
El libro de Rosa Navarro Durán se resume también en estos dos
adjetivos y por ello, precisamente, resulta ejemplar en nuestros reinos de
taifa universitarios y la atmósfera de ramplón y oficial conformismo.
* * *
Ricardo Senabre, reseña a los volúmenes editados por Rosa
Navarro Durán: La novela picaresca, I y II, Fundación J. A. de Castro; publicada en el suplemento "El Cultural" del diario El Mundo, sábado, 20-26 de abril de 2006, p. 36.
[Crítica íntegra]:
| |
|
Los
dos volúmenes de la Biblioteca Castro acogen los primeros títulos de la fecunda
modalidad narrativa que venimos denominando tradicionalmente novela picaresca:
el Lazarillo de Tormes (1554), el Guzmán de Alfarache (1602 y 1604) –con la falsa continuación del falso “Mateo Luján de Sayavedra” (1602)–, el Guitón Onofre (1604) y el Buscón quevedesco (editado según el manuscrito B, posterior a
1629).
| |
| El
itinerario de los relatos de pícaros continuará durante muchos años, e incluirá
variantes como la protagonista femenina o el relato de la vida planteado,
no desde la niñez, sino desde la vida intrauterina. Pero, en esencia, los
caracteres y rasgos identificadores del género se configuran gracias a los
hallazgos aportados en las cinco obras editadas aquí, que no son únicamente
los primeros eslabones cronológicos, sino también los pilares fundamentales
de la literatura picaresca. Los textos se editan, como es habitual en la colección, de acuerdo con las primeras ediciones, si bien modernizando las grafías sin valor fonológico. De las cuatro ediciones del Lazarillo aparecidas en 1554 se escoge la de Burgos, por ser, con toda probabilidad, la más cercana al original perdido. Dos de las obras se basan en versiones manuscritas. La del Guitón Onofre, de Gregorio González –cuyo único testimonio existente se encuentra en el fondo de manuscritos del Smith College de Massachusetts–, y el del Buscón. Hace treinta años, F.Lázaro Carreter llevó a cabo una edición de la obra de Quevedo en la que se sostenía que el texto contenido en el llamado manuscrito B representaba una versión primeriza y juvenil de la novela, y relegaba su reproducción a las notas a pie de página. Hoy, los investigadores opinan que ese texto representa precisamente la versión última y definitiva del texto, y que el autor rescribió la obra no antes de 1629, cuando ya circulaban al menos tres ediciones de la misma. Esta versión del manuscrito B –llamado así por haber pertenecido al bibliotecario Juan José Bueno– es la que ha elegido también Rosa Navarro para editar el Buscón. Naturalmente, el Lazarillo se publica a nombre de Alfonso de Valdés, como cabía esperar tras las minuciosas investigaciones que han permitido a la misma editora ofrecer desde hace dos años, con argumentos cada vez más plausibles y sólidos, la hipótesis –que hoy parece difícilmente objetable– según la cual la mano que compuso el relato es la misma que había escrito el Diálogo de las cosas acaecidas en Roma y el extraordinario Diálogo de Mercurio y Carón: el erasmista secretario de cartas latinas del Emperador, que concibió el relato de ficción con el mismo propósito que había inspirado sus obras doctrinales: la denuncia de una iglesia corrupta, cada vez más apartada de los principios evangélicos, que fue motivo constante en la fecunda corriente intelectual nacida al amparo de las ideas de Erasmo. La línea argumental con la que Rosa Navarro, partiendo del texto de la obra, reconstruye sus modelos y sigue el rastro de las pistas que en la obra han ido dejando las lecturas del autor, hasta dar con el perfil de Alfonso de Valdés, había sido ofrecida ya en estudios anteriores de la editora, pero conviene revisarla porque hay detalles que añaden contundencia a sus propuestas y porque, además –y en ello radica uno de los atractivos de esta edición–, los extensos prólogos de ambos volúmenes permiten analizar con finura la presencia del Lazarillo en el Guzmán y el Buscón, destacan decisivamente la importancia del Guitón Onofre en la consolidación de los rasgos picarescos y muestran de qué manera una obra funda una tradición, abre una senda apenas explorada y es aprovechada, imitada, transformada o enriquecida en el curso de los años por otros autores. Dicho de otro modo: el lector tiene ante él excelentes materiales, sutil y sabiamente organizados, para percibir hasta qué punto la literatura se nutre esencialmente de literatura. Todo ello, ejemplificado con obras cuyo valor artístico no es necesario ponderar, porque son creaciones capitales de una de las modalidades más vigorosas de la literatura española, que irradió su influencia por toda Europa y que todavía continúa siendo un modelo narrativo presente en muchas novelas de nuestros días. Pulquérrima y docta edición, y ocasión excelente para revisar algunas de nuestras cimas artísticas, conducidos por una guía experta y solvente. Ricardo SENABRE |
* * *
Adolfo Sotelo Vázquez, "Un Lazarillo erasmista", "Culturas", La Vanguardia, 28 de enero de 2004, pág. 10.
[Breves fragmentos de la crítica]:
La profesora Rosa Navarro,
partiendo de una sagacísima lectura del texto, intensa y provocativa
pero que cabe en los límites del formalismo, ha revolucionado los
estudios sobre la novela de 1554 y del campo cultural que la rodea. […]
La tesis que Navarro documenta
con la máxima fiabilidad posible identifica la obra de 1554 con una
sátira erasmiana, escrita en clave cómica y humorística
por un gran conocedor de Erasmo, en un momento cenital del reinado del Emperador.
De este modo, en el Lazarillo de Tormes la autoría de Alfonso
de Valdés es solidaria de su erasmismo.
Lola Josa, "Alfonso de Valdés. La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades. Introducción de Rosa Navarro Durán, ed. de Milagros Rodríguez Cáceres, Barcelona, Octaedro", Hispanic Review, Vol. 71, Nº 4 (2003), págs. 613-615.
[Breves fragmentos de la reseña]:
A principios del mes
de abril de 2003 se produjo un acontecimiento filológico que abrió
un nuevo capítulo en la Historia de la Literatura Española:
vio la luz la primera edición del Lazarillo como obra de Alfonso
de Valdés; o, mejor dicho, culminó la investigación
que Rosa Navarro Durán venía realizando desde hacia tiempo.
Las primeras conclusiones las ofreció hace más de un año,
pero con la publicación de su ensayo Alfonso de Valdés,
autor del «Lazarillo de Tormes» (Gredos, 2003), aquellas que
podrían haberse considerado hipótesis iniciales se convirtieron
en evidentes certezas. A través de un ingente estudio en que demuestra
que la composición del Lazarillo, sus fuentes literarias y sus
referencias históricas sólo se explican desde la literatura
e ideología valdesianas, nos damos cuenta del tiempo que ha tenido
que transcurrir para que el complejo rompecabezas del Lazarillo haya
sido resuelto. Pero a todo este esfuerzo científico sólo le
quedaba verse reflejado en una edición donde el autor y su obra, felizmente,
se reencontrasen.
Dividida en cinco grandes apartados,
la «Introducción» (90 páginas) de Rosa Navarro
colma las expectativas tanto del filólogo como del lector curioso,
puesto que la necesaria erudición (desplegada íntegramente
en el ensayo citado) está unida a un afán pedagógico
ejemplar. […]
La Filología está
de enhorabuena. La persecución y la censura sufridas por Alfonso de
Valdés eran las únicas causas que podían justificar
la anonimia de esta obra de arte de las letras españolas. Gracias
a la excepcional investigación de Rosa Navarro Durán, el Lazarillo
ha recuperado a su autor y, con él, la plena significación
de sus palabras.
Xavier Tubau, "Un autor para el Lazarillo", Quimera, Nº 240 (febrero 2004), págs. 43-49.
[Breves fragmentos del artículo]:
La nueva tradición
desde la que Rosa Navarro explica el texto comportó rápidamente
[…] su acercamiento a Alfonso de Valdés, autor que, además
de conocer perfectamente la serie de obras determinantes en la redacción
del Lazarillo (como se comprueba en sus Diálogos), presentaba
el erasmismo militante que permitía explicar precisamente el carácter
de sátira erasmista que define a la novela y que, sin embargo, no
está presente en la literatura celestinesca. […] Este conjunto de
circunstancias y datos permite afirmar a la estudiosa que Alfonso de Valdés
es el personaje de la época que reúne la formación literaria,
la ideología política y religiosa y una concepción de
la literatura que mejor responden al perfil del escritor que compuso el
Lazarillo. […]
Resulta fundamental la revisión
que realiza Rosa Navarro de la interpretación del Lazarillo
que había gozado hasta la fecha de mayor aceptación entre
la crítica. […] La conclusión de la estudiosa al respecto
es que el Lazarillo representa "la más aguda sátira
erasmista nunca vista ni oída, en clave cómica para que divierta".
La argumentación desplegada
por Rosa Navarro se ha ceñido por ahora a la demostración de
que Alfonso de Valdés escribió el Lazarillo. Era imprescindible
que una hipótesis de esta naturaleza se defendiera con una exposición
y valoración pormenorizada del conjunto de elementos significativos
al respecto, tal y como ha realizado la profesora Navarro en los diferentes
artículos, libros y ediciones publicados el último año
y medio.
Mar Trallero Cordero, "Rosa Navarro (2003), Alfonso de Valdés, autor del 'LAzarillo de Tormes', Madrid, Gredos", Theatralia, Nº V (2003), págs. 550-551.
[Breves fragmentos de la reseña]:
Este
ensayo no pretende únciamente dotar de un nombre a aquel autor que
hasta ahora sólo conocíamos como anónimo, y mostrar
las evidencias que sustentan tal atribución, sino que también
constituye una nueva y muy original lectura. Navarro aprovecha la cuestión
de la autoría para exponer una relectura de la obra, la cual saca
a relucir detalles que enriquecen el estudio realizado hasta ahora en torno
al Lazarillo. [...]
Las abundantes pruebas
que la profesora Navarro presenta para dar consistencia y verosimilitud
a su afirmación inicial, la de Alfonso de Valdés como autor
del Lazarillo, sirven mediante este ensayo para introducirnos una
nueva interpretación que va mucho más allá de la simple
autoría. De ahí el mérito crítico de este trabajo.
Ramón Irigoyen, "El Lazarillo ya tiene autor", La Clave, mayo 2004, pág. 92.
[Breves fragmentos de la crítica]:
En su
extraordinario libro Alfonso de Valdés, autor del "Lazarillo de
Tormes, Rosa Navarro ha reunido las pruebas que demuestran que la autoría
del Lazarillo de Tormes hay que otorgársela a Alfonso de Valdés,
el mejor prosista de la primera mitad del siglo XVI que dio nuestra literatura.
[...]
Desde ahora, es de
esperar que los historiadores de la literatura, tras las fehacientes pruebas
que aporta Rosa Navarro, se animen a restituir en sus manuales a Alfonso
de Valdés la autoría de una de las joyas absolutas de la historia
de nuestra literatura...
Javier Fresán, "Alfonso de Valdés, autor del Lazarillo", Aula de verano "Ortega y Gasset". UIMP y Ministerio de Educación y Ciencia, Santander, septiembre de 2005.
[Breves fragmentos de la crítica]:
Alfonso
de Valdés escribió, por tanto, La vida de Lazarillo de
Tormes y de sus fortunas y adversidades, y no podemos sino agradecer
a la profesora Navarro su rescate del olvido mediante una lectura que hasta
el momento ha sido atacada en muchos círculos inmovilistas y no del
todo difundida en otros, pero en ningún caso contestada, si por ello
entendemos no el insulto, sino la contrargumentación. Los antiguos
latinos, con Horacio a la cabeza, imaginaron la transmisión del saber
entre las generaciones sucesivas como una larga hilera de hombres de la mano
a la que dieron en llamar «aurea catena». En principio destinada
a expandirse linealmente, pronto pudo comprobarse lo fácil que era
que algunos eslabones se quedaran por el camino, como ocurre en el otoño
de la Edad Media, donde solo pervive como un leve hilo de Ariadna en los
scriptoria de algunos monasterios. Tras casi cinco siglos, Rosa Navarro cierra
de nuevo la cadena con un ensayo de lectura obligada, o mejor, imprescindible,
para todo aquel que entienda la filología como amor a la palabra y
búsqueda platónica de una verdad lo más definitiva
posible. Léanlo.
José
Ángel Fernández Roca, reseña al libro de Rosa
Navarro Durán: "Alfonso
de Valdés, autor del Lazarillo de Tormes", Garoza,
nº 5 (septiembre, 2005), p.
245-247.
[Breves fragmentos de la crítica]:
Proponía Joseph V. Ricapito (1976) “una hipótesis arriesgadísima” para el Lazarillo: la autoría de Alfonso de Valdés; y afirmaba que, si no era éste el autor, “tuvo que ser alguien semejante a él”. Después de haber editado cuidadosamente los dos Diálogos de nuestro humanista, Rosa Navarro relanzó aquella atribución, ahora sustentada en impresionantes argumentos, explicando además la “mutilación del texto” en su principio y otras claves de la obra. Las primicias aparecieron en Ínsula (enero-febrero y junio 2002) y pronto se recogieron en un librito (Salamanca: SEMYR, 2002). Al año siguiente nos llegaron las ediciones de Milagros Rodríguez Cáceres (Barcelona: Octaedro) y de la propia Rosa Navarro (Cuenca: Alfonsípolis), ambas con introducción de ésta, y la primera versión del libro que nos ocupa. Como normal desarrollo de su decisivo capítulo 7, sale un nuevo título: Lazarillo de Tormes y las lecturas de Alfonso de Valdés (Cuenca: Diputación, 2004). Como el árbol se va haciendo más frondoso, jóvenes ramas enriquecen esta segunda edición “con apéndice” (pp. 197-275). Y el fértil crecimiento no se detiene, como podemos comprobar en este mismo número de Garoza.
[...]
Alfonso de Valdés, después de sus polémicos Diálogos, habría seguido el envenenado consejo de su enemigo, el nuncio de Castiglione: “dovevate pigliare soggetto meno importante”. La humildad del asunto no le impidió lograr su obra maestra. Mucha luz está arrojando Rosa Navarro con su mirada al texto y su autor, ya que “las palabras que elige, la invención que adopta para dar forma a lo que piensa o quiere decir, se nutren esencialmente de sus lecturas”.
*
* *
Gabriel Contreras, "Deja de ser anónimo Lazarillo de Tormes", Reforma, 1 de mayo de 2003, pág. 24.
"Rosa Navarro Durán: Alfonso de Valdés escribió el Lazarillo", suplemento El Cultural de El Mundo, 15 de mayo de 2003, págs. 6-8.
Santiago Fortuño Llorens, "El autor del Lazarillo", suplemento cultural de El Periódico Mediterráneo, 18 de mayo de 2003, pág. 4.
"Alfonso de Valdés, autor del Lazarillo de Tormes", El Ciervo, núm. 626 (mayo de 2003), págs. 20-21.
Francisco Nieva, "El gran anónimo", La Razón, 18 de mayo de 2003, pág 1.
Jorge Urrutia, "Alfonso de Valdés. La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades. Hallazgos sobre un autor desconocido", La Razón, 23 de mayo de 2003, pág. 31
Paloma Corredor, "¿Seguro que el Lazarillo de Tormes es anónimo?", AULA de El Mundo, 2 de junio de 2003, págs. 1-6.
Santiago Fortuño Llorens, "El Lazarillo ya tiene autor", Levante, 13 de junio de 2003, pág. 4.
Juan Bonilla, "El autor del Lazarillo", El Mundo, 16 de junio de 2003, pág. 42.
Jordi Homs, "La professora Rosa Navarro descobreix l'autor del Lazarillo de Tormes", Comunicacions UB - Diari digital de la Universitat de Barcelona, 25 de julio de 2003.
"Tres años de investigación: Alfonso de Valdés podría ser el autor del Lazarillo de Tormes",El Mundo (en línea), 25 de julio de 2003.
"El Lazarillo deja de ser anónimo; una experta identifica al autor", Libertad Digital, 25 de julio de 2003.
"Identificado el autor de El Lazarillo de Tormes", La Vanguardia Digital, 25 de julio de 2003.
Elena Hevia, "Una experta desvela el enigma de la autoría del Lazarillo", El Periódico, 26 de julio de 2003, pág.58.
"¿Quién escribió el Lazarillo?", suplemento Dominical de El Periódico, 3 de agosto de 2003, págs. 34-35.
Héctor de Mauleón, "Se aclara un enigma de cinco siglos: Alfonso de Valdés, autor del Lazarillo de Tormes", El Independiente, México, 4 de agosto de 2003, págs. 28-29.
Iñaki Esteban, "Un cortesano de Carlos V que temía a la Inquisición escribió el Lazarillo de Tormes, El Diario Montañés, Santander, 19 de agosto de 2003.
Iñaki Esteban, "Identificado el padre de Lazarillo de Tormes", Sur digital, 20 de agosto de 2003.
Iñaki Esteban, "El Lazarillo de Tormes no es anónimo: lo escribió un cortesano de Carlos V", Sur digital, 20 de agosto de 2003.
María A., "Rosa Navarro: «Estoy luchando contra gigantes, pero dentro de 50 años me darán la razón sobre el Lazarillo»", Alerta, Santander, 20 de agosto de 2003.
P. Palazuelos, "El anonimato del Lazarillo se debe al temor de la época a la Inquisición", El Diario montañés, Santander, 21 de agosto de 2003.
"Rosa Navarro
expone su tesis sobre la autoría del Lazarillo", Diario de Sevilla digital, 21 de agosto
de
2003.
Juanjo Becerra, "Navarro insiste: El Lazarillo es de Alfonso de Valdés", El Mundo, 21 de agosto de 2003.
Roger Pascual, "La Inquisición llevó al autor del Lazarillo al anonimato", El Periódico de Catalunya, 21 de agosto de 2003.
"El Lazarillo no es una carta sino una declaración judicial, según Rosa Navarro", La Razón digital, 22 de agosto de 2003.
Cecilia Jan, "La autoría de El Lazarillo cambia el sentido de la novela picaresca: Alfonso de Valdés escribió una sátira erasmista, dice la catedrática Rosa Navarro", El País, 25 de agosto de 2003.
Óscar Rodríguez, "El misterio del Lazarillo, ¿resuelto?", Tribuna de Salamanca, 10 de agosto de 2003.
Iñaki Esteban, "El Lazarillo de Tormes no es anónimo: lo escribió un cortesano de Carlos V", Digital, 20 de agosto de 2003, pp. 50-51.
Pep Mir, "Rosa Navarro: Estoy luchando contra una actitud muy dogmática en una aventura intelectual", Menorca, 12 de septiembre de 2003, pág. 16.
Anna Estartús, "Rosa Navarro: Els filòlegs creuen que la història de la literatura és una bíblia i no accepten canvis", Diari de Girona, 12 de setembre de 2003, pág. 7.
Javier Pérez Andújar, "Lázaro descongelado", El País (Cataluña), 19 de septiembre de 2003, pág. 2.
Javier Huerta Calvo, "Lázaro de Tormes en busca de autor", Blanco y Negro Cultural, 20 de septiembre de 2003, pág. 20.
José Antonio Estruch Manjón, "Misterio Descubierto", Vila Flash, septiembre de 2003, pág. 4.
José Antonio Silva Herranz, "Alfonso de Valdés y el Lazarillo", El día de Cuenca, 20 de septiembre de 2003, pág. 2.
Javier Díez de Revenga, "Rosa Navarro y Alfonso de Valdés, autor del Lazarillo", La Opinión, Murcia, 10 de octubre de 2003, pág. 14.
José Manuel Cabrales Arteaga, "Alfonso de Valdés, autor del Lazarillo de Tormes", El Diario Montañés ("Crítica de Libros"), 14 de octubre de 2003, p. 54.
Entrevista de Pilar Ballesta a Rosa Navarro, "La veu de Carles V és la veu de Lázaro de Tormes", Hora nova, periòdic independent de l´Empordà, nº 1.337, 11-17 de novembre de 2003, pp. 42-43.
Entrevista de Jordi Homs a Rosa Navarro, "Més enllà de cap dubte, l'autor de Lazarillo és Alfonso de Valdés",La Universitat, decembre de 2003, p. 39.
Antonio Astorga, "El enigma del Lazarillo", ABC, 25 de diciembre de 2003, pp. 40-41.
Adolfo Sotelo Vázquez, "Un Lazarillo erasmista", La Vanguardia ("Culturas"), 28 de enero de 2004, p. 10.
Entrevista de Jordi Homs a Rosa Navarro Durán, Més enllà de cap dubte, l'autor de Lazarillo és Alfonso de Valdés", Aules. Revista d´AUGG, abril-juny, curs 2003-2004, pp. 4-5.
Ramón Irigoyen,
"El Lazarillo ya tiene autor", La Clave, 14-20 de mayo 2004, p. 92.
Ileana Scipione, "Un
autor pentru Lazarillo", Adevarul. Literar
si artistic, Bucuresti, anul XIII (nr.
734), 14 septiembre 2004, p. 11.
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